CONTIGIANI: ESTE PRESUPUESTO CARECE DE UNA IDEA DE PAÍS BASADA EN EL DESARROLLO

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La orientación general de este presupuesto claramente carece de una idea de país basada en el desarrollo y en la distribución del ingreso, diría también que no hay una perspectiva de industrialización. Y creo que a 200 años de nuestra independencia, si no resolvemos sobre todo este último punto, nos van a terminar sobrando 20 millones de argentinos, algo que es un tema estructural y nocivo. Como carece de todo esto, señor presidente, este presupuesto queda entrampado en una visión monetarista.

Y como ya dijera Frigerio (el del siglo XX, el pensador y político) “la tarea del desarrollo es una tarea del Estado nacional”. Podemos discutir si lo hacemos con el sector privado y con qué parte del sector privado. Él en su momento apostó por la inversión externa jugando un rol estratégico, como ya se había planteado también antes del año ’55 a partir del límite que se había planteado al modelo de sustitución de importaciones y a partir de ahí la necesidad de que las inversiones externas promuevan el desarrollo de la Nación. Pero siempre con una tarea indelegable del Estado.

El monetarismo no puede diseñar el modelo de país. Porque es el Estado el que tiene que asegurar que los excedentes lleguen a cada rincón del país, para volver a sentir orgullo nacional, tener desarrollo e industrialización. A partir de eso, tener un país con un rol importante en la región, no un país periférico, que a doscientos años de historia siga siendo una nación primarizada, que no resuelve la cuestión social ni territorial. Este es el problema de orientación estratégica de este presupuesto.

A la vez que carece de federalismo. Vengo de una provincia por definición federal y lo que sentimos desde el interior, es que venimos perdiendo la batalla por la cuestión federal. Le voy a hablar de cosas concretas, señor presidente. En lo que va de 2017, Santa Fe recibió 3.300 milones de pesos para la cuenta de transferencias de capital. ¿Sabe cuánto recibió la Ciudad Autónoma de Buenos Aires? 10 mil millones de pesos. Y si a eso le sumamos lo que recibió la provincia de Buenos Aires, tenemos que recibieron el 42 por ciento del total que envía el el gobierno nacional. Esto no es federalismo.

Como no es federalismo que en el presupuesto no esté contemplado el puente Santo Tomé – Santa Fe, ni tampoco el puente Santa Fe – Paraná, para el cual sólo aparecen sólo dos años de un millón de pesos para gastos administrativos. La ruta 11 es lo único que se está ejecutando con fondos nacionales y es una continuidad de lo que se venía haciendo de la anterior administración. Ni hablar del Plan Belgrano. El norte de la provincia de Santa Fe, que por cultura, agronomía e historia, es parte de esa región, no está incluida. Y eso no es federalismo.

El monetarismo nos pone en otra encrucijada, cuando habla de la necesidad de endeudarnos por los agujeros fiscales. Lo hace porque no sabe resolver los problemas de la economía real. Y ahí veo una preocupación cuando se habla de aumentar el endeudamiento en un 27,6 por ciento. Tampoco es bueno que se achique el presupuesto de Ciencia y Técnica. Un país industrializado necesita de toda su estructura científica, debe ser una agenda nacional, mucho más en el mundo actual. Lo mismo con el INTA. ¿Qué hacemos con los pequeños productores si el INTA se plancha, cuando escuchamos que están reclamando una partida de 600 millones de pesos?

Tenemos el déficit fiscal más grande de los últimos 40 años. ¿Sabe por qué? Porque hemos descuidado el mercado interno. Hemos abierto la economía. Y lo voy a decir con ejemplos concretos. ¿Sabe cuánto entró en unidades de heladeras en lo que va del año? 146 mil heladeras, contra 28 mil de 2015. Un aumento superior al 400 por ciento. Le hablo de tomates en conserva, que en mi provincia producimos mucho alimento. Una suba de más del 700 por ciento.

En calzado, pasamos de 20 millones de pares en 2015 a 32 millones de pares en lo que va de 2017. Con un mercado interno complicado en 2016 y que en este año no termina de recuperar. A partir de la estrategia de shock de ajuste, con suba de tarifas, que complicaron a las Pymes, esto complicó y mucho.

No conozco la historia de ningún país desarrollado que no haya crecido a partir de un mercado interno fuerte y consolidado. Lo vemos en nuestro vecino Brasil. No podemos depender sólo de la inversión externa, sin participación del Estado en la orientación. Me temo que podemos llegar a crecer económicamente, pero con una concentración nunca antes vista. Necesitamos discutir, no el ajuste, sino un Estado más moderno. El programa de desarrollo no lo puede aportar el monetarismo. La cuestión es hacia dónde vamos.

Quiero plantear también el problema del Banco Nación. Permitirle que transfiera 20 mil millones de pesos al Tesoro nacional, le va a quitar margen para dar créditos que promuevan el desarrollo, que ayuden a la industria. El Banco Nación nació para eso. Tampoco veo una decisión inteligente en discontinuar los préstamos de inversión productiva. ¿Cómo van a acceder nuestros productores con una tasa al 30 por ciento? Insto a que recuperemos esta línea de créditos y que pensemos en la necesidad del desarrollo nacional.
Insto finalmente en discutir las ideas con pasión y con respeto.

Porque no poder dialogar es caer en el fascismo. Necesitamos federalismo, industrialización, desarrollo y el orgullo de ser una Nación.