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HABLEMOS DE ESI: LIBERTADES QUE NOS FALTAN

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Desde la Secretaría de Diversidad Sexual del Partido Socialista de la Provincia de Buenos Aires manifestamos nuestra preocupación frente a la difusión de público conocimiento de la campaña anónima #ConMisHijosNoTeMetas, clamando que es necesario separar del concepto Educación Sexual Integral -que perdería esta cualidad de manera indefectible- de lo que llaman “ideología de género”, terminología acuñada por grupos religiosos y representantes del conservadurismo “intelectual” como Agustín Laje, autor reciente de un texto cuya obra refiere a esta como “una imposición que corroe libertades políticas”,  atribuible a los movimientos feministas “articulados por el odio al ‘hombre’ más que por amor a la mujer”.

Lo que está discusión esconde dos posibles realidades. Una, basada en la ignorancia, cuya única solución es poner sobre la mesa los elementos para erradicarla. Y la otra, peor aún, una verdadera ideología del odio, basada en la negación sistemática, patologización y criminalización de las auténticas libertades individuales, como ocurre en otros países del mundo. El hablar o escribir en un lenguaje inclusivo, pensar en un mundo de identidades no binarias, significan un modelo disruptivo frente al estatus de normalidad de la represión, la coerción y la violencia institucional frente a las mujeres y a la diversidad sexual en su universo colectivo. No pueden ya utilizar los medios de coacción del Estado para reprimir las libertades de conciencia y al desarrollo de nuestra auto-percepción en un estilo de vida que se configura en el orden democrático. Las mayorías marginadas no se someten a la heteronormatividad; prescinden de ella. Y eso, no gusta (a elles). Perder una votación en el Senado de la Nación Argentina, no nos hace perder el debate que estamos dando en cara a la conquista de las libertades que nos faltan. Porque tarde o temprano, el aborto, que fue un disparador alarmante para los sectores anti-derechos, va a ser ley, será legal, seguro y gratuito y será una de tantas de las que se sancionarán, así como fueron otras.
La Educación Sexual Integral rige por la Ley Nacional 26.150, sancionada en el año 2006. Una ley que hoy reclaman los sectores anti-derechos, cuando por años la negaron para les educandos o impartiendo sus ideologías confesionales en materia donde prima la voluntad de la persona o cuestiones de razón fisiológicas, sea la masturbación o el sexo mismo en sus variadas formas.
La ESI no se trata de reproducir en la clase una película pornográfica, de eso se encarga la industria que existe y seguirá existiendo, incluso para alimentar los morbos heterosexuales. La ESI  pone en la pedagogía, el arma más potente para prevenir acosos y abusos sexuales, tentativas de violaciones, gestaciones no deseadas y la transmisión de infecciones por la vía sexual (y no hablamos solamente de VIH/SIDA). La ESI se trata nada más que de enseñar. Enseñar a la autopercepción, a respetarse y respetar al otro, de no estigmatizar ni discriminar, de saber qué métodos anticonceptivos existen y que métodos profilácticos puede utilizar cada uno. Hay palabras que hieren – por su uso – y ello ocurre cuando, por ejemplo, por la ignorancia perpetrada sobre el virus de inmunodeficiencia humana se la trate como una enfermedad y no como una infección. No es lo mismo, en términos terapéuticos, hablar de ETS que ITS (corresponde este último). Las infecciones y el uso hiriente de las palabras se pueden prevenir, con ESI.
La ESI también deconstruye los roles de género y no de sexo. Si “las nenas” juegan con autitos y “los nenes” con muñecas no los hace “desviados”; los hace niñes que juegan, exploran y son. Hace años pensar que una mujer podía llegar a votar, que podía llegar a ocupar un cargo público electivo o ser empresaria u profesional y no tener que nacer y formarse para dedicarse al “corte y confección” o la vida doméstica en la atención al “marido” (debía casarse) y la crianza de los hijos (el mandato reproductivo) era un manifiesto “contra-natura”. Un claro manifiesto de “ideología de género” en su máxima expresión.
Como socialistas tenemos que llamar a la sociedad a la reflexión. No hay sociedad democrática, libre y posible sin respeto a las diversidades y la tolerancia como un mínimo de observancia.  El Estado es el garante de los derechos de la niñez y adolescencia, plasmados en la Ley Nacional 26.601 y los tratados internacionales de Derechos Humanos  contemplados en nuestra Constitución Nacional. Hablemos de ESI y afuera la ignorancia, más aún el odio.