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MUJERES SOCIALISTAS ABRAZAMOS A AGUSTINA POCH Y EXIGIMOS JUSTICIA

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Agustina Poch, fue abusada sexualmente por el Diputado Nacional José Fernando “Mellizo” Orellana (Bloque Justicialista por Tucumán) en 2016,- y a partir de la denuncia y repercusiones de de lo vivido por la actriz Thelma Fardín-, se encontró movilizada y fortalecida para salir de su anonimato y denunciar con nombre propio lo que en aquel momento, resguardada por un pseudónimo tuvo el valor de denunciar.

En 2016 Agustina trabajaba en el Congreso como asesora de la entonces diputada socialista Gabriela Troiano. El hecho denunciado ocurrió el 11 de noviembre de ese año en el despacho de Orellana, en el marco de cumplir con sus tareas laborales.

Entre los reportajes realizados estos días, Agutina compartió: “Escondí mi nombre mucho tiempo; no tiene más sentido hacerlo, yo no hice nada malo (…)Es momento de decir no nos callamos más y no nos escondemos más (…)Hoy me siento más segura para poder dar mi nombre. A esto lo hago para que no le pase a nadie más; para sentar un precedente y que a otras chicas no les ocurra lo mismo”.

“La denuncia por abuso sexual fue radicada en el fuero ordinario en noviembre de 2016 y el caso se encuadró en un abuso sexual simple, porque ‘fue algo más que una conducta impropia’, aclara Barbagelata, abogada querellante y ex diputada nacional del socialismo.

La primera medida que pidió la Fiscalía fue una pericia psicológica y psiquiátrica de la víctima, a lo que Barbagelata se opuso. La abogada pidió la intervención de la UFEM (Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres), que fue aceptada, y se entregaron numerosas medidas de prueba, como los videos de las cámaras de seguridad del edificio, que registraron algunos de los movimientos en los pasillos.

La jueza Provítola no concedió el procesamiento pedido por Barbagelata, pero tampoco sobreseyó a Orellana. “Dijo que no porta la convicción de si el hecho aconteció o no”, indicó la querellante. A principios de este año, la magistrada dictó la falta de mérito, con lo cual ‘no cerró el proceso, sino que lo dejó en stand by’.

Barbagelata apeló a la medida y, a pedido de Provítola, remitió junto a la UFEM nuevas medidas de prueba, que resultaron ser a su juicio ‘más contundentes’ que las primeras: Troiano abonó al relato y mostró mensajes de Whatsapp de una funcionaria del Municipio de Famaillá -donde Orellana era intendente-. Esa funcionaria fue a declarar y ‘dio un testimonio contundente sobre decenas de antecedentes de violencia y abuso sexual de Orellana en Famaillá’.

Después de ese testimonio, la titular de la UFEM, Mariela Labozzetta, volvió a pedir el procesamiento, y ahora la jueza debe resolver. Orellana nunca se presentó a declarar. Cuando fue citado a prestar declaración indagatoria, acompañó un escrito escudado en sus fueros como diputado nacional.”[1]

Desde el colectivo de Mujeres Socialistas de la Provincia de Buenos Aires, acercamos nuestro abrazo sororo y nos sumamos al pedido de justicia de Agustina Poch, desde la convicción, puesta en las palabras siempre claras y asertivas de Rita Segato, de que “el problema de la violencia sexual es político, no moral” y sobre esto hay que actuar, para combatir la agresividad y los abusos en todas sus formas, con una sociedad empática, capaz de juzgar  y castigar sin miramientos este tipo de delitos contra la integridad de las mujeres, y que sea constructora de nuevas maneras de relacionarse basadas en el respeto a la otredad como par, superando las lógicas de las violencias y  las asimetrías en que nos encontramos, para lo que le para ella, no vuelva a sucederle a nadie.

No queremos ser valientes. Queremos vivir libres y sin miedo

[1] Fuente Diario El Parlamentario 14 de diciembre de 2018.