23004492_10213432456353392_2208977065482881246_o

SOBRE LOS AJUSTES EN LA SALUD BONAERENSE

Posted on Posted in Noticias generales, PS Provincial, Salud, Sin categora
Desde el Partido Socialista de la Provincia de Buenos Aires, las compañeras y compañeros profesionales y trabajadorxs de la Salud,  venimos manifestando nuestro absoluto rechazo a las políticas de ajuste y precarización de la salud pública propuesta y en vías de implementación del Gobierno de Cambiemos. La realidad nos compulsa a nuestro pronunciamiento contrario a los ejes estructurales caracterizados en los despidos y cierres de unidades nosocomiales, la reestructuración del sistema público de salud y la privatización del servicio público, sin un análisis profundo e integral de las asignaturas pendientes y de las propuestas efectuadas por la comunidad académica y sanitaria.
Primordialmente, así como nos opusimos al cierre deliberado de las Unidades de Primeros Auxilios o Atención Primaria (UPA), el cierre de unidades terapéuticas y despidos en los hospitales provinciales Magdalena V. de Martínez (Pacheco-Tigre), Petrona V. de Cordero (San Fernando), Dr. Antonio Cetrangolo (Florida-Vicente López) y el Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas (El Palomar-Morón) y Hospital Garrahan, junto a las organizaciones gremiales, sociales y vecinales, rechazamos la implementación del proyecto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires conocido como “Complejo Hospitalario Sur” que pretende el cierre de los hospitales municipales de oncología Marie Curie, de gastroenterología Udaondo, de rehabilitación respiratoria Ferrer y el Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) y su concentración en el predio del Hospital de Infecciosas Muñiz, afectando la actual red de cobertura y acceso universal a la salud de los habitantes de la Ciudad y del Gran de Buenos Aires que recurren diariamente a dichos nosocomios por la excelencia y calidad profesional en igualdad de condiciones para sus pacientes, a pesar del desabastecimiento y condiciones de precarización impuestas por las autoridades públicas de Cambiemos, tanto en el orden metropolitano, provincial y nacional. Este proyecto no sólo implicaría la pérdida de fuentes de trabajo de profesionales de la salud con trayectoria en el ámbito sanitario, sino que también constituye un riesgo sanitario por la múltiple exposición a afecciones incompatibles para pacientes oncológicos, respiratorios e infectocontagiosas. No debe escapar de nuestro diagnóstico, que detrás del ajuste se esconde un verdadero negocio millonario en la desafectación de los predios donde actualmente se ubican los nosocomios mencionados, así como en el año 2013 Mauricio Macri – como Jefe de Gobierno porteño – avanzó sobre el predio del Hospital José T. Borda, reprimiendo a los pacientes y trabajadores, para dar lugar al negocio inmobiliario del Centro Cívico.
En un ulterior plano, desde el socialismo creemos que la implementación de la Cobertura Universal de Salud (CUS) responde a diferentes intereses, alejados de la correcta atención y cuidado de la salud, y dista del modelo socialista al que aspiramos para todos los argentinos y que llevamos adelante desde hace casi 30 años en Rosario y 10 años en la provincia de Santa Fe. El argumento del gobierno nacional para poner en marcha la CUS está vinculada a la financiación, aludiendo que los recursos disponibles no son suficientes. Ni las personas ni el Estado pueden financiarlo. Para resolverlo se propone la CUS que pretende ser un sistema de aseguramiento para cubrir las prestaciones de salud, las que podrán ser resueltas en el sector público o privado. Esta propuesta del gobierno nacional es la apertura al mercado de la salud, generalizando la idea de una “supuesta eficiencia” si hay competencia entre los subsectores, teniendo como directriz que el mercado es el mejor regulador de los costos, por eso la propuesta apunta a financiar la demanda para garantizar “más y mejores” servicios de salud, en lugar de reforzar la oferta en relación a criterios sanitarios.
Sostenemos que es el Estado el que debe garantizar la salud de todos sus habitantes, que el acceso debe ser gratuito y la atención debe ser integral y que esto se logra a partir del desarrollo de una red de servicios con distintos niveles de complejidad, que debe ser público y financiado por el Estado, que los establecimientos se vinculen entre sí configurando una verdadera red de protección y cuidado, que se inicie en el lugar donde las personas habitan, donde se atienda a los niños, a las mujeres y hombres, a las personas con discapacidad, los adultos mayores, que accedan al 100% de los medicamentos en forma gratuita, a los estudios de laboratorio y diagnóstico y tratamiento que necesiten, y cuando requieran de otro tipo de atención por la complejidad del problema que accedan sin importar el lugar donde viven y sin importar su condición social, sino que la red esté al servicio de la solución del problema. La responsabilidad pasaría a ser individualmente de los ciudadanos y el Estado se corre de su rol de garante del derecho a la salud. En este sentido la propuesta de la CUS pretende brindar calidad mediante la promoción de la satisfacción del “cliente” a través de los distintos competidores del mercado. Lo que no se expresa claramente es que la CUS es un sistema de aseguramiento de la salud que brindaría “paquetes de servicios” según la capacidad de pago y que no es tal la universalidad enunciada. El seguro cubriría determinadas prestaciones hasta un cierto límite, luego, los usuarios deberán comenzar a pagar. Esto incrementa los gastos adicionales de bolsillo que los ciudadanos tendrán que pagar por los servicios de salud. En Colombia, México y Perú este sistema de aseguramiento funciona desde hace tiempo y ha mostrado su fracaso y un saldo de inequidad de acceso a los servicios y prestaciones de salud, mayor privatización de servicios y precarización de los trabajadores de la salud. Cuando se habla de 15 millones de personas sin cobertura no es un dato real porque están siendo atendidas en el sistema público. El sistema público funciona, da respuestas, con imperfecciones, con inequidades sobre las cuales habrá que seguir trabajando para fortalecer lo que existe y desarrollar un sistema público de salud nacional. La muestra de que se puede es Rosario, Cosquín y Santa Fe.
Mientras que el Gobierno Nacional avanza en forma encubierta en privatizar la salud pública en función de los grandes intereses privados, lesionando derechos y perjudicando a los trabajadores de la salud, el socialismo cuenta con un modelo de gestión en la provincia de Santa Fe que lleva adelante políticas públicas que potencian el sistema público de salud, con una inversión récord de su PBI provincial, con dos laboratorios de producción pública de medicamentos para Santa Fe y otras provincias de Argentina, con la mortalidad infantil más baja del país y en donde se construyeron, más de 90 centros de salud, 8 hospitales de mediana y alta complejidad y hay 4 hospitales de alta complejidad en construcción.
Y para concluir me remito a palabras del Dr. Ramón Carrillo, “Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría(…) Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo.”
Dra. Lucía Sánchez
 
Comisión de Salud Pública
Partido Socialista – Provincia de Buenos Aires